Soundtrack of a trip

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Archivo para Mayo 2008

paidui hen duo bu hao yi si

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No me siento muy inspirado para escribir un título medianamente decente. Así que he escrito lo primero que se me ha pasado por la cabeza.

Hoy estoy aburridísimo en la fábrica; millones de cosas por hacer, pero ningun aliciente en hacerlas, así que prensa de todo tipo, incluido el ‘expansión’. Había un artículo sobre la inversión en china, y me había propuesto comentarlo, pero estoy demasiado vago como para hacerlo, y no tenía nada que decir al respecto.

Bueno a lo que iba, que me pongo a teclear y no llego a ningún sitio… El otro día hice la primera fiesta en mi casa, que por cierto ya era hora… Fui instigado por un americano infiel que osó a hacer sangría en mi presencia, sin percatarse de mis orígenes hispánicos. Cuando me dió a probar esa ‘cosa’ con color a vino y pestazo a brandy se dió cuenta de que a los chinos se la cuela, pero a mi no. Así que hice una fiesta en casa para enseñarles cómo es la sangría de verdad (al americano ese no le invité, por embaucador…)  Un éxito, conseguí las 3 estrellas Michelin y que la gente se emborrachara, y es que el vodka con el azúcar obran maravillas.

Ayer noche, después de ir al nuevo gimnasio, que es como Globogym (Cuestión de Pelotas) me invitaron a una cena en casa de un chino. Yo ya había cenado por aquel entonces, y menos mal. La cena consistía en cuello de pato, patas de pollo (no me refiero al muslo, me refiero al pie del pollo) y todo tipo de marranadas por el estilo. Así que me comí solamente un muslo de pato hiper picante y ya. Puedo comer guarradas como ojos y testículos pero pies y cuellos no, con las extremidades es que no puedo. Llegado el momento me hacen la típica pregunta chorra. Funcionamiento del silogismo chino: la guitarra es española, el es español, por lo tanto sabe tocar la guitarra——>¿puedes tocar la guitarra no? En menos de un milisegundo me habían calzado una guitarra encima. Así que tiré de recursos de música del colegio y me arranqué con un si-la-si-la-sol-si-si-la-la-si-la-sol, que tan de moda está entre la chavalería. Captaron la ironía y ya no me hiceron tocar más. En ese momento entró otro chino, que era fan de paco de lucía y que tocaba increiblemente bien. Acto seguido comenzó una Jam Session de lo más suigeneris. Sacaron un ‘er hu’ que es el típico violín chino, otro que no se como se llama pero si habéis visto Kung Fusion sabréis de cual hablo, y una flauta. Así que todo el mundo se puso a tocar, y todo el mundo sabía tocar, así que no me quedó más que dar palmadas a la mesa que es lo único que se hacer. Increible la performance. Pena no haber sacado fotos…

Escrito por mikelcastel

Mayo 29, 2008 a 5:40 am

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como es un tren chino?

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Por H o por B, he ido este viernes a Beijing. Hacerlo en avión es por supuesto más rápido, pero también más caro. La opción siguiente es el tren, que entraña más aventura al ser de noche, que seguramente nadie sabe inglés, y también por curiosidad.

El primer paso es comprar el billete. Voy a la taquilla de una agencia y pregunto por el tren de la noche a Beijing el viernes. Agotados. Me dicen que aunque estén agotados me lo pueden conseguir por un poco más de precio. Un amigo llama a un amigo y a su vez este a otro. Doy el dinero y al día siguiente tengo el billete. Por qué sucede ésto? La explicación es la siguiente: una mafia se compra billetes a porrillo que después revende para sacarse unos duros. En fin…

Llego a la estación, que es un sitio absolutamente abominable, lleno de gente a patadas, mendigos por el suelo y gente que vende el tipo de cosas más insólitas. Como no se bien por donde se entra, pregunto al primer tio uniformado que me topo en mi camino a no se bien dónde. Le pregunto que a ver por dónde se va al tren para Beijing, y me dice que si quiero comprar billete que el me lo vende, le digo que ya tengo, le cambia la cara y me indica una cola increiblemente larga. Voy para allá. La cola era para una máquina de rayos X que nadie controla, era de esperar. Sigo mi camino hacia la sala de espera más surrelista que he visto. Gente con maletas tirada por todos lados, un regimiento de chinos, parecía que iban a invadir Taiwan. Cuando todo el mundo se levanta y empieza a correr, hago lo propio. Se montan unas filas y te van cortando el billete cuando vas hacia el andén.

El tren no tenía ni principio ni fin, vagones, vagones y vagones, chinos, chinos y más chinos. Solución rápida, preguntar. Me indican que el mio es el 15. Después de 10 minutos andando pasando números de vagones en orden decreciente llego al 15. Mi número de cama es el 21. Según entro en el vagón, veo en el suelo un 21. 6 camas y nadie en ellas. Así que me cojo una de las de abajo y me tiro tranquilamente. Empiezan a llegar chinos, chinos y más chinos. Una pareja de ancianos viene hacia mi bloque de camas. El señor se coge la de abajo al lado mio. Mi sentido cívico me indica que le ceda a la señora mi cama, así que lo hago (creo que entendió lo que le dije porque me dio las gracias) Según llegan más chinos veo que hay más gente en mi bloque de camas que camas. Llegan dos chinos y uno me empieza hablar. Entiendo la palabra sentarse, así que me siento en mi cama. Me sigue soltando un chorreo impresionante en el que solo entiendo tu, yo sentar, y poco más. Y yo en mis trece, que ésta es mi cama. Pues nada, un chino que había por ahí resulta que sabía algo de inglés, y dice que el otro quiere cambiarme el sitio por el suyo que está con un amigo. AAHHHHH, ahora si. Ves que bien nos entendemos si habláis en inglés…? Le digo que vale, y que me de su billete que yo le doy el mio. Mira mi billete y me dice, pero si ésta no es tu cama! Venga…

Viene el revisor y mira mi billete, me dice que mi cama está al fondo del vagón, número 21. No número 1 y 2 donde yo me había sentado… es que soy de listo…

Me ‘acomodo’ en la tercera litera con el techo a 10 cm de mi cabeza. Si me levanto de un susto me hago una brecha en la ceja. Antes de meterme en la ‘cama’ miro un poco el resto del vagón. El baño: no hay taza. Un agujero en el suelo. Y un letrero que pone zona de fumadores. Para morirse de la risa. Claro montón de chinos fumando en el baño. Luego ya me metí a la cama y conseguí dormir. Unas horas después llegué a Beijing, sano y salvo.

Brevemente os cuento lo que hice en Beijing. Llegué al hotel que me habían conseguido. Típica casa china antigua, tipo Hutong, muy chulo, en el centro de Beijing. Salí a ver el templo del cielo, bonito, y un par de cosas viejunas más. Hasta que descubrir un bar marivilloso con sofás y música decente. Al hotel de nuevo, ducha, cena y farra. Un par de bares de música en directo, bien. Otro de chinos hip hoperos, para morirse de risas. Otro de cubatas a un euro y música electrónica, bien y por último una discoteca de matraka a tutti, donde en la entrada según te ponen el sello te dan un chupito (bien márketing, bien!) Después a la cama que ya es tarde. Me he levantado a una hora prudencial, comer algo y al aeropuerto. Ahora estoy ya en Luoyang de nuevo, dispuesto a afrontar una semana infernal…

Escrito por mikelcastel

Mayo 18, 2008 a 1:10 pm

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Hong Kong (fotos)

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En nuestra primera escala salimos de nuestra querida Luoyang 洛阳, y aterrizar en Guangzhou 广州。 Conocida por ser una de las ciudades más feas y más contaminadas de china, cuyo único encanto si es que tiene alguno es que se parece un poco a Gotham City.

Cuando llegamos a hediondo lugar, un taxi nos llevó a un hotel que habíamos reservado por internet. El hotel nos costó la friolera de 30 euros los dos, con desayuno. Nada mal. La decoración abosulatemente rococó, tanto que Sadam Hussein lo hubiera calificado de hortera.

Al día siguiente, con la calma vamos hacia la estación de tren donde nos espera el tren hacia Hong Kong.

Llegar a Hong Kong desde Guanzhou es como pasar del infierno al cielo, y el tren viene a ser algo como el limbo. Contraste absoluto, de las malas pintas que tiene la gente en guangzhou, a la pulcritud y la clase de la gente de hong kong. Y luego los chinos se enfadan si les dices que Hong Kong no es china… que se cabreen si quieren, pero es que no lo es. En Hong Kong no ves a nadie con zapatos negros y calcetines blancos, no ves a nadie echando el gargajo más asqueroso del mundo a dos centímetros escasos de tu zapatilla, no se levantan la camiseta hasta los sobacos cuando tienen calor, no se dejan la uña del meñique larga para sacarse la cera de las orejas, no llevan las llaves por fuera, y sobre todo, la gente de hong kong sabe inglés.

La ciudad se divide en dos partes principalmente. Kowloon y Hong Kong Island. Nuestro hostel estaba en Kowloon, en su calle principal. Nathan Road. Cuando nos dejó allí el taxista, parecía que nos había dejado en Babel. Indues, Pakistanies, Africanos, Árabes, y todos los musulmanes que se puedan imaginar estaban concentrados en las galerías donde estaba nuestro hostel. Pasamos toda la galería con cierta desconfianza, mirando a todos lados e intentando no cruzar miradas con nadie. Llegamos al piso del hostel y nos dicen que no es ese que es tres pisos más arriba. En el piso de arriba nos abre un africano en camiseta de tiras, y nos muestra el camino de nuestra habitación. Entramos y nos encontramos dos camas de hospital en un espacio de 5 metros cuadrados, alicatado de blanco de arriba abajo. A Jose le costó unas cuantas horas hacerse a la idea de dónde le había metido. No se acostumbraba a tanta raza, aunque al final se convenció de que no pasaba nada. En la parte de fuera de la galería del hostal no tardaron ni treinta segundos en ofrecerme hachís. No se por qué??? Tardé 10 minutos en darme cuenta que en frente del hostel, había una mezquita la leche de grande. Las cosas empezaban a encajar.

Al día siguiente pasamos a la isla de Hong Kong, que es un lugar alucinante lleno de rascacielos y centros comerciales. Puedes andar por el centro de Hong Kong por pasillos elevados entre edificios y ni siquiera necesitas tocar el suelo. Todavía me duele el cuello de mirar hacia arriba.

Uno de los atractivos de Hong Kong es ver los rascacielos de noche. En Kowloon se juntan manadas de gente para mirar hacia la isla de Hong Kong y ver cómo los rascacielos empiezan a jugar con sus luces al unísono al son de una música a todo volumen. Realmente impresionante.

La farra bien, muy bien y caro, muy caro. Creo que soy de los pocos que pueden decir con orgullo he hecho litros en Hong Kong!!!

La vuelta la hicimos vía Pekín donde pasamos un par de días y no vimos nada en absoluto. Solo comparar el metro de Pekín con el de Hong Kong da risa. Yo que pensaba que para las Olimpiadas lo iban a poner decente… pues no. El aire acondicionado de los vagones son ventiladores. Y las máquinas de los tiquets son unas señoras con una cesta, que lo mismo te cortan el billete o te dan unos tallarines fritos… increible.

Cenamos en Pekín en un Tailandés el primer día, con unos amigos de mi jefe allí en Pekín. Salimos luego a buscar algún bar y a un tal Eliseo. Eliseo es un español de Burgos, que aterrizó en China en el año 85, se casó con la presidente de la cámara del UK en China(o algo así), y no volvió a dar un palo al agua en su vida. Se dedica a salir de casa a las 11 de la noche, tomarse unos cubatas, ir a bailar a un bar que se llama flamenco y a dormir. Y todos los días igual, con sus pintas a lo Espartaco Santoni, y una personalidad de esas difíciles de olvidar. Un tio guay!. Al día siguiente oficina y poco más, salimos a cenar a un tibetano con espectáculo en directo de baile y tal. Muy chulo y muy bueno. (Fuera unos chinos creo que le estaban haciendo boikot al restaurante tibetano, pero ni caso…)

Y nada más ya, volvimos a Luoyang, con el visado sellado, y con el beneplácito del gobierno chino para quedarme 90 días más…

Escrito por mikelcastel

Mayo 12, 2008 a 12:37 pm

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DI ZHEN!!!

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Di Zhen, terremoto en chino. Acabamos de sufrir uno.

Estaba plácidamente sentado delante de mi ordenador leyendo el “marca”, cuando me siento desvanecer. Pienso, ‘madre mía, se me está yendo la olla?’ ’será una bajada de tensión?’ Levanto la cabeza y veo que la pizarra de mi oficina se está moviendo como loca. Pienso ‘ah, cuando me dan mareos es que puedo mover cosas con la mente…’ Cuando ya andaba muy metido en mis mareos y paranoias Jedi, veo a todos los trabajadores de la fábrica huyendo despavoridos. En estos casos qué es lo que se hace?? Seguir a la masa. Todo el mundo a correr.

Salgo fuera y todo el mundo seguía agobiado y contando lo que se les había pasado por la cabeza cuando el terremoto. Pero yo era el único que pensaba que podía mover cosas con la mente. Estando ahí reunidos todos, echo en falta a Jose. Subo a buscarle. Me lo encuentro como dormido, con la cabeza apoyada en la mesa. Le pregunto, ‘qué haces?’. Respuesta, ‘buf me estoy mareando, creo que me voy a ir a casa’.

No importa lo mal que estés de la cabeza, siempre hay alguien que te supera.

A las 6 han previsto otro terremoto. Son muy buenos estos chinos, a ver si pueden decirnos también cuando será el fin del mundo.

Escrito por mikelcastel

Mayo 12, 2008 a 10:35 am

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